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Tiempos de conducción y descanso: El descanso diario. Primera parte. Por Marcos Veiga.

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Tacógrafo: Tiempos de conducción y descanso, el descanso diario.

Toda jornada laboral ha de estar obligatoriamente acompañada de su descanso correspondiente antes de iniciar nuevamente las actividades. Es lógico pensar que el descanso que delimita las jornadas de trabajo ha de tener una duración mínima y ha de ser tomado en unas condiciones reguladas, por lo que vamos a ver que nos dice el reglamento 561/2006 en este sentido.
En primer lugar vamos a repasar la definición de descanso diario recogida en el artículo 4º:

«período de descanso diario»: el período diario durante el cual un conductor puede disponer libremente de su tiempo, ya sea un «período de descanso diario normal» o un «período de descanso diario reducido»


«período de descanso diario normal»: cualquier período de descanso de al menos 11 horas. Alternativamente, el período de descanso diario normal se podrá tomar en dos períodos, el primero de ellos de al menos tres horas ininterrumpidas y el segundo de al menos 9 horas ininterrumpidas
«período de descanso diario reducido»: cualquier período de descanso de al menos 9 horas, pero inferior a 11 horas

Atendiendo a estas definiciones ya podemos cuantificar la duración mínima obligatoria. Al igual que en el caso de la pausa en la conducción, el descanso diario comparte con aquella algunas características pues en ambos casos se trata de interrupciones en la actividad. Una de esas características es que el descanso diario normal puede ser tomado de manera ininterrumpida (11 horas consecutivas), o en dos tramos y con un orden y duración preestablecidos, en tal caso, el descanso de 11 horas puede ser sustituído por dos periodos, un primer periodo de al menos tres horas y otro de, al menos 9 horas ininterrumpidas, lo que entre ambos sumarían 12 horas. No existe límite a la hora de realizar el descanso diario de manera interrumpida (3+9), por lo que podremos realizarlo así todos los días que queramos. Es muy importante entender que todo descanso diario superior a 9 pero inferior a 11 horas se considera un descanso reducido, si no va precedido por una interrupción de tres horas consecutivas dentro de la misma jornada laboral.
Con esto ya tenemos establecida una parte imprescindible del descanso diario: su duración mínima.

Pero además de esto, vamos a ver las condiciones obligatorias para su realización recogidas en el artículo 8 y que son las siguientes:

“Los conductores deberán haberse tomado un nuevo período de descanso diario en las 24 horas siguientes al final de su período de descanso diario o semanal anterior. Si la parte del período de descanso diario efectuada en las mencionadas 24 horas es superior a 9 horas, pero inferior a 11, ese período de descanso se considerará un período de descanso diario reducido.”


“Un período de descanso diario podrá ampliarse para transformarse en un período de descanso semanal normal o reducido.”


“Los conductores no podrán tomarse más de tres períodos de descanso diario reducidos entre dos períodos de descanso semanales.”

Como vemos, además de tener una duración mínima, el descanso diario ha de estar enmarcado obligatoriamente dentro de las 24 horas siguientes al final del anterior descanso, ya sea diario o semanal, o lo que es lo mismo, dentro de las 24 horas siguientes al inicio de la jornada laboral. Se entiende que la jornada de trabajo se inicia con cualquier actividad distinta a descanso.

En este primer ejemplo vemos como un conductor inicia su jornada a las 06:00 de la mañana y realiza diversas actividades hasta las 19:00 horas, iniciando su periodo de descanso diario. Es un ejemplo de como debe ser enmarcado el descanso diario normal dentro de las 24 horas siguientes al inicio de su jornada.

 

En este otro ejemplo también se inicia la jornada a las 06:00 pero se prolonga hasta las 21:00. Aunque el periodo de descanso diario iniciado a esa hora tiene una duración de 11 horas ininterrumpidas (desde las 21:00 hasta las 08:00), solamente 9 de ellas se enmarcan dentro de las 24 horas desde el inicio de la jornada, por lo que en este caso se trata de un periodo de descanso diario reducido. A continuación vemos como un descanso diario de duración suficiente (9 horas) no sirve como descanso diario reducido precisamente por no estar enmarcado dentro del periodo de 24 horas desde el inicio de la jornada.

 

Por otro lado, al igual que ocurre con la interrupción de la conducción, en el caso del descanso diario cualquier periodo de descanso computable como tal acotaría la jornada de trabajo, pudiéndose iniciar una nueva sin necesidad de esperar a completar las 24 horas desde el inicio. Es decir, una vez que hemos completado un descanso diario, independientemente de las horas transcurridas desde el inicio de la jornada ya podremos iniciar una nueva jornada de trabajo, puesto que la anterior ya ha quedado acotada mediante su correspondiente descanso y se ha terminado.

 

Vemos en este ejemplo una primera jornada con 9 horas de conducción, una segunda jornada con solamente 4:30 horas de conducción y otra tercera a su vez con 4 horas, todas ellas acotadas por su respectivo descanso diario que hace de “frontera” entre jornadas de trabajo.
Es muy importante entender aquí, que en caso de no realizar un descanso diario mínimo computable dentro de las 24 horas desde el inicio de la jornada, cualquier periodo de al menos 7 horas ininterrumpidas acotaría la jornada, lo que conllevaría una infracción por minoración de descanso diario.

      Clica aquí para leer el resto de textos de Marcos Veiga publicados en el blog.

Por otro lado, el descanso diario puede ser ampliado para pasar a formar parte de un descanso semanal. Esto quiere decir que, una vez finalizada nuestra semana de trabajo no es necesario el último día hacer el descanso diario y seguidamente el descanso semanal, si no que, al propio descanso diario computable en esa última jornada habría que sumarle las horas necesarias para que se convierta en descanso semanal, fundiéndose ambos en un descanso ininterrumpido de duración suficiente.

 

En este gráfico vemos como el descanso diario de la última jornada laboral (viernes) se transforma en descanso semanal sumándole las horas necesarias. Hay que dejar claro aquí que aunque se comience el descanso semanal, es imprescindible que en la última jornada se respeten las directrices aplicables al descanso diario, es decir, si necesitamos un descanso normal de 11 horas la última jornada, tiene que ser respetado como tal, al que sumaremos las horas necesarias para poder realizar un descanso semanal computable.
Por otro lado hemos visto que el descanso diario se puede tomar como reducido solamente tres veces entre dos descansos semanales, por lo que una vez que hemos completado un descanso semanal ya tenemos otras tres jornadas en las que podremos reducir el descanso a 9 horas, aunque pertenezcan a la misma semana de calendario.

 

 

No te pierdas la segunda parte de este artículo que será publicada el lunes 14 de diciembre de 2015.

 

Con la colaboración de Marcos Veiga.

Facebook de Marcos Veiga.

 

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