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Historia de la red viaria española: Los Caminos Reales de España.

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Historia de la red viaría española. Segunda parte. Los caminos reales en España.

Los caminos reales empiezan con la llegada a España de la dinastía de los Borbones en el Siglo XVIII proyectan una red de caminos permanente en el país. La solución fue hacer una red radial de caminos reales que uniría la capital del Estado con las poblaciones más importantes. Además de unir entre otras poblaciones menos importantes.

Los primeros Caminos Reales construidos fueron en España:

Entre Guadarrama y El Espinar que superaba el Puerto del Alto del León cuya longitud era de 16 km. Y también el Camino Real de Reinosa a Santander cuya longitud en 1752 era de 71 km.
Los principales caminos reales eran los que partían de Madrid (Plaza de la Puerta del Sol) con las ciudades de A Coruña, Cádiz, Valencia, Barcelona y a Francia por La Jonquera.

Ya en el año 1761, el Gobierno decidió promulgar un Real Decreto que disponía que todos los caminos fueran rectos y sólidos, que facilitaban el comercio entre unas provincias y otras dentro del reinado. Más adelante, con el reinado de Carlos III ya se establece en España el sistema radial, añadiendo nuevos caminos a la red añadiendo a las inicialmente previstas; la red quedaría finalmente con los siguientes caminos:

  •  Camino Real Madrid a A Coruña
  •  Camino Real de Aragón, Madrid – Zaragoza – Lleida – Barcelona – La Jonquera
  • Camino Real de Valencia, Madrid – Ocaña – Albacete – Valencia.
  • Camino Real de Andalucia, Madrid – Ocaña – Puerto de Despeñaperros – Córdoba – Sevilla – Cádiz.
  •  Camino Real de Coches, Madrid a Francia por Irún.
  • Camino Real de Extremadura, Madrid a Portugal por Badajoz

Más adelante, en el año 1851, los caminos reales fueron clasificados en: generales, transversales, provinciales y locales. Para cada categoría dependía las poblaciones que unían.

En el año 1785, en la Instrucción de Caminos, disponía que todos los caminos deberían tener un ancho de 15 palmos de Aragón (20,873 cm) y se deberían hacer los más rectos posible y sin rodeo.
La sección de los caminos reales se utilizaron los mismos métodos de las calzadas romanas, adaptándolas. Para la construcción de estos llegaron a España ingenieros militares llegados de Francia.
Su construcción fue lenta para comunicar toda España, en el año 1880 solo había puesto en servicio unos 2.000 km. de los caminos en buenas condiciones de firme.


Todos caminos reales estaban pensados para permitir el paso de los carruajes de la época en ambas direcciones.

La conservación de los caminos se introdujo en la Instrucción de Caminos de 1785 que la conservación era hecha por los vecinos por cuadrillas y se turnaban entre ellos. Para la conservación todos los vecinos habían de salir con: pala, pico y azadón ademas con algunas espuertas o canastas para poder mover la tierra, cascajo o piedra. Cuando un camino necesitaba una reparación de más envergadura la hacia la Justicia y el Ayuntamiento para finalmente terminar en el Caballero Intendente que reflexionaba si era necesaria la obra de la construcción.

En el año 1799, -en tiempos de Carlos IV-, se creo la Inspección General de Caminos pero es en el año 1852 la Reina Isabel II cuando se crea el cuerpo de peones camineros, que es cuando se establece en la red de caminos una conservación permanente ya que los peones camineros cuidaban una legua desde su casilla de peones camineros.Su medición era a través de leguarios, una legua era veinte mil pies, es decir, 5.572 metros.

En referente a los caminos reales aún podemos ver en algunas ciudades y pueblos en la denominación de las calles los nombre de: Calle Real o Camino Real, cual hace referencia a los caminos reales.

 

En el próximo texto Xose Luis Martínez nos hablará de “La primera denominación de las carreteras y la mejora del trazado”.
 

Con la colaboración de Casillas de Peones Camineros de España.
Imágenes: Xose Luis Martínez

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