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Crónicas desde las antípodas. El transporte en Australia. Por Silvia Parra. Entrega I.

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Abrir camino.

Según la Real Academia Española la locución verbal “abrir camino” significa facilitar el tránsito o hallar el medio para vencer una dificultad. Hay personas valientes y decididas, capaces de abrir camino, para que los demás podamos fijarnos, aprender y quien sabe, si seguir algunos de sus pasos.

Tenemos la suerte y el placer de poder contar en el blog con la colaboración de Silvia Parra, una profesional del transporte por carretera, que en este momento esta desarrollando su actividad en Nueva Zelanda. A través de sus textos vamos conocer a fondo y desde dentro las diferencias y particularidades del sector en las antípodas. Una mujer que abre camino.

 

Crónicas desde las antípodas (1) El transporte en Australia.

La historia de cómo acabé conduciendo camiones por esta maravillosa y remota Isla Sur de Nueva Zelanda es complicada e interesante, pero demasiado larga para distraeros con ella.
Sólo apuntar que tras 4 años haciendo ruta internacional europea y ya con 32 primaveras, ahorré unos durillos e hice lo que siempre había soñado: echarme la mochila al hombro y recorrer el mundo.

Estuve varios años viajando por medio planeta y trabajando allí donde se podía e intenté conseguir visados en Canada y Australia, pero en el primer caso el visado no era ventajoso teniendo pareja y en el segundo caso no pude obtener la oferta de trabajo necesaria para dicho visado. No es fácil emigrar fuera de la UE, unas profesiones sirven más que otras pero sobre todo hay que tener la información correcta de cómo hay que hacer las cosas y suerte de las dos clases, de la que se busca y de la que te encuentras. Y un nivel de idiomas más que decente.

Finalmente lo conseguí en Nueva Zelanda. Lo único en común con Australia es una bandera similar y el idioma inglés. Por lo demás son dos mundos diferentes.

En una barbacoa (“barbie”) australiana no puede faltar la carne de reptil (serpiente, cocodrilo o aligator), de emu (una especia de avestruz) y por supuesto de canguro o wallabie, dos animales de la misma familia. Mi favorita es la de cocodrilo.

Australia es una isla tan grande como la UE, o sea unas 15 veces España pero con tan sólo 25 millones de habitantes, con pocas carreteras y pocas ciudades. Tiene 34.000 km de costa.

El puerto de Sydney

Los nativos aborígenes, gente de color que llegó a pié desde África hace 50 mil años, han pasado por una historia similar a los nativos nortemericanos desde la llegada de los europeos y con la creación de la colonia británica hoy independiente. Sin entrar en detalles escabrosos, han sufrido un genocidio hasta mediados del siglo pasado, cuando se les intentó incorporar a la sociedad secuestrando e internando en orfanatos a una generación entera. Hoy en día son una minoría que no está integrada en la sociedad por sus problemas con el alcohol y la rutina de vida australiana. Los blancos no saben nada de la cultura y costumbres aborígenes y no tienen ningún interés pues los consideran unos vagos, alcohólicos y fracasados. Con la artesanía y con algunas tierras de interés turístico devueltas a sus manos están abriéndose paso poco a poco pero queda un largo trecho por recorrer para que gocen del respeto que se merecen.

En mis tres meses en Australia no ví muchos aborígenes trabajando, la mayoría que ví estaban en la calle en pésimas condiciones. Es algo muy sorprendente en un país rico como Australia pero cuando comentas el tema un lado se echa la culpa al otro.

Una familia aborigen pasea por Alice Springs, el centro del país

Lo que sí ví fueron camiones, bastantes. Los camiones están autorizados a llevar varios remolques con un tipo de carnet llamado Multicombinación, que no me consta que exista en ningún otro lugar. Enganchan y desenganchan varios remolques y semiremolques por las campas del país como quien deja palets, sin pisar una ciudad ni meterse en ninguna rotonda ni lugar habitado que tenga curvas pronunciadas. Cuando desenganchan, otros camiones de la zona vienen a enganchar uno de esos remoques para repartir.

Un Western Star con un motor Caterpillar. Observad en la parte  posterior del depósito esférico de gas LPG, mucho más barato que el gasoil. Aún así usan algo de gas-oil.

Aunque las costas de Australia son húmedas y tienen mucho bosque, el centro es un inmenso desierto y el país es rico no por sus ciudades o granjas de ganado sino por sus cientos de minas y reservas de petróleo.
Con el precio de los metales mucho más bajo y la demanda de China frenando ahora mismo se encuentran en una crisis y la moneda ha perdido mucho valor. Sin embargo sigue siendo un país rico, lleno de oportunidades y con trabajos bien pagados para los profesionales de casi cualquier rama.
La obtención del visado es difícil, más que en Canada, USA o Nueva Zelanda pues los sindicatos empujan para que se dé el trabajo a los australianos y se les facilite obtener los trabajos que las empresas quieren rellenar con extranjeros.
Debido a esa dificultad en conseguir una oferta de trabajo y la aprobación del gobierno hay una verdadera mafia entorno a la emigración a Australia que raya el escándalo. Es ilegal cobrar a un extranjero por conseguirle un trabajo pero no es ilegal cobrarle por unos servicios de búsqueda de empleo. Hay muchas compañías de servicios de inmigración (immigration services , immigration advisers) que te prometen entrevistas previo pago de un paquete que incluye la tramitación del papeleo una vez tengas la oferta. La sorpresa llega cuando tras conseguirte 20 entrevistas en tantas empresas sobre un puesto de trabajo en el que encaja tu perfil, ninguna empresa te selecciona ni te da la oferta: Se han decidido por otro candidato y por supuesto tu dinero ha volado. Se sabe que el immigration adviser paga a los jefes de recurso humanos de diferentes empresas para que incluyan su candidato en la ronda de entrevistas a cambio de dinero pero ese candidato nunca tuvo ninguna oportunidad real.

Más que nunca en Australia es cierto que para hacer dinero hay que tener dinero

Los inmigrantes asiáticos e indios suelen pagar por obtener dicha oferta a través de estos intermediarios. Un cocinero indió pagó el año pasado 40 mil dólares australianos por una oferta de trabajo para un visado temporal (¡de un año!) en Melbourne lo que significa que trabajará gratis durante ese año para la empresa que le esponsoriza sin posibilidad de irse a otra. Cuando le pregunté porqué lo hizo se encogió de hombros, me confesó que no había otra manera y que lo volverá a hacer un par de años más hasta que pueda pedir residencia y con ese estatus de residente podrá ser un “trabajador de verdad. Tres años de esclavitud a cambio de ser ciudadano australiano es una ganga”.
Los que pueden invertir más dinero se pagan unos estudios y también con el tiempo suelen acabar con un estatus de residente.
Es un escándalo que beneficia a todas las partes y el gobierno no sabe cómo atajar.

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Yo no quise pagar y por tanto no pude conseguir una oferta de empleo, pese a que en aquellos años supuestamente las minas y los operadores de camiones estaban buscando camioneros y sobre todo camioneras desesperadamente , ofreciendo a sus propias ciudadanas cursos de conducción y de camion de minas gratis y asignándoles un sueldo de más de 80 mil dólares al año el primer año siendo novato (“trainee”). Una amiga mía de Tasmania rechazó la oferta tras apuntarse; me dijo que cuando le llamaron le “sonó un trabajo aburrido”.
En el caso de un tren de carretera el salario está alrededor de los 75.000 dólares AU

En las zonas del país donde circulan los trenes de carretera  existen estas señales informativas para los coches.
 

Con la colaboración de Silvia Parra.
Facebook de Silvia Parra.

Imágenes: Silvia Parra.

 

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