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La jornada laboral y la directiva 2002/15/CE. 1ª Parte

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La jornada laboral y la directiva 2002/15/CE. 1ª Parte. Por Marcos Veiga.

El hecho de conducir un vehículo comercial, como cualquier otra actividad laboral, implica el conocimiento y cumplimiento de la legislación aplicable. Pero además, la tutela legal de esta actividad se amplía a otros ámbitos, como son el específico del sector al que pertenece y el de tráfico y circulación de vehículos a motor, ya que un vehículo es una herramienta de trabajo, con su normativa laboral específica y que además circula por la vía pública. De esta manera nos encontramos con tres ámbitos normativos distintos y con los que inexcusablemente tendremos que cumplir al unisono: trabajo, tráfico y transportes. El abanico de normas que es necesario conocer, entender y cumplir es muy amplio, demasiado complejo y muchas veces mal entendido, lo que conlleva a su incumplimiento, en ocasiones involuntario, que podría derivar en sanciones.

Todos los profesionales del sector están acostumbrados a ser inspeccionados asíduamente por las autoridades en materia de transportes y además, controlados continuamente por los cuerpos de seguridad encargados de la vigilancia del tráfico, por lo que estos dos ámbitos legislativos tienen un peso especifico primordial en la formación y conocimiento por parte de los profesionales, relegando la normativa de trabajo a las labores propias de los representantes de los trabajadores, como un marco legal en el que ampararse solamente en caso de discordancia. En este nuevo ciclo de artículos, vamos a intentar arrojar algo más de luz sobre lo más relevante de la legislación comunitaria específica, aplicable a la conducción profesional, en relación a la jornada laboral y a los límites en los tiempos de conducción y descanso. La idea es elaborar un soporte de apoyo a los aspectos incluidos en la Guía de a bordo, orientada específicamente a quienes conducen vehículos pesados de transporte, donde se irán ampliando  y aportando enfoques prácticos a los contenidos de dicha guía.

La normativa laboral.

El transporte por carretera, a pesar de ser uno de los sectores más ampliamente regulado y además, estrechamente vigilado por las autoridades comunitarias, paradójicamente carece de un conocimiento general y extendido de la normativa laboral que le es aplicable, por un lado, debido a la falta de inspección por parte de las autoridades responsables en materia de Trabajo y Seguridad Social, y por otro, debido a la disolución de sus contenidos en los diferentes convenios colectivos, que parecen reducidos a una serie de prebendas sociales en vez de ser el reflejo fiel de una legislación de obligado cumplimiento, tanto por las empresas como por los trabajadores, sean estos autónomos o asalariados.

Es obvio que la normativa laboral convencional necesita ser adaptada para aquellas actividades que se desarrollan de manera especial o irregular en el tiempo, permitiendo adaptar las normas generales a las necesidades organizativas específicas del sector, utilizándolas de una manera más flexible. Con esto se pretende, por un lado dar respuesta a las necesidades empresariales para poder cumplir con sus obligaciones comerciales y por otro, reforzar la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores implicados.

Entremos ahora a resumir la legislación de ámbito laboral específica, concretada en la directiva europea 2002/15/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 11 de marzo de 2002.

Por ser una directiva y no un reglamento, en realidad, se trata de un mandato para que las disposiciones incluidas en ella sean incorporadas al ordenamiento jurídico de cada uno de los estados miembros. En el caso español, esta directiva fue implementada en la legislación nacional cinco años después de su entrada en vigor, por medio del Real Decreto 902/2007 de 6 de julio por el que se modifica el Real Decreto 1561/1995 de 21 de septiembre, sobre jornadas especiales de trabajo. Este es el texto donde se concreta todo lo relativo a la jornada laboral de los trabajadores que realicen actividades móviles de transporte por carretera, incorporando lo dispuesto en la citada directiva a la normativa existente.

A pesar de las diferencias de criterios que pudieran existir de unos convenios a otros, lo que sí deja claro la norma es el establecimiento de unos límites máximos en el tiempo de trabajo, tanto en la jornada diaria como en el cómputo semanal, sin que ello suponga en ningún caso, incumplir con las disposiciones incluidas en el Reglamento (CE) 561/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de marzo de 2006, para aquellos trabajadores obligados a su cumplimiento y a la utilización del tacógrafo. Hay grandes diferencias entre ambas normas, si bien la de ámbito laboral establece un baremo propio limitando el tiempo de trabajo total, la de transportes nos limita las horas de conducción y descanso, prevaleciendo siempre esta última.

Lo primero que tenemos que definir es la jornada laboral, entendida como el tiempo que transcurre desde que iniciamos nuestra actividad diaria o desde que nos ponemos a disposición de recibir instrucciones, hasta que la terminamos. En la directiva europea no se establece ningún límite a la duración de la jornada laboral diaria a excepción de los dispuesto en su artículo 7 con el respecto al trabajo nocturno. En el se establece un límite de 10 horas por cada ciclo de 24, es decir, la jornada nocturna no superará las 10 horas diarias salvo que se establezcan excepciones en las normativas nacionales de cada estado. Ateniéndonos a lo dictado en la legislación nacional española, este límite de la jornada nocturna se aplicará solamente a las actividades realizadas por quienes no tengan la calificación de trabajadores nocturnos según la Ley del Estatuto de los Trabajadores, desprendiendose de ello, que quienes si realizan habitualmente su trabajo de noche (al menos 3 horas diarias entre las 22 y las 06 ) se atendrán a la jornada “normal” establecida, que es de 12 horas diarias. Con todo, en la legislación española, la jornada ordinaria de trabajo no será superior a 12 horas diarias desde el inicio hasta el final de nuestras actividades.

Como veremos más adelante, esta jornada se puede ver alterada en su prolongación diaria en función de las actividades que realizamos, además, ni el tiempo de disponibilidad ni los descansos o pausas computan a la hora de establecer el límite diario.

Además de esto, si la jornada diaria supera las seis horas de trabajo, tendrá que ser interrumpida por una pausa o descanso de al menos 30 minutos de duración y si supera las nueve horas de trabajo, la pausa mínima será de 45 minutos, siempre sin perjuicio de lo establecido en el reglamente 561/2006 para aquellos conductores obligados a su cumplimiento.

Estas pausas pueden repartirse a lo largo de las horas de trabajo mediante descansos de un mínimo de 15 minutos o hacerse de manera completa al finalizar cada período de trabajo.

Hay que precisar, que se exceptúan de estos límites temporales de las pausas aquellos conductores de lineas regulares de pasajeros inferiores a 50 km, como por ejemplo las líneas de transporte urbano, que se atendrán exclusivamente a lo estipulado en su convenio colectivo aplicable.

Con esto tenemos que en una jornada de trabajo nunca se superarán las seis horas sin que medie una pausa de 30 minutos o dos pausas de 15, o las nueve horas sin un descanso de 45 minutos continuados, o bien, pausas de al menos 15 minutos repartidas a lo largo del período de trabajo.

 

 

Con la colaboración de Marcos Veiga.
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